Gran Cañón

Este post está integrado dentro del viaje que realizamos entre Estados Unidos y México (se irá sacando paulatinamente). En la sección “Resto Mundo”, tendréis el viaje separado por atracciones turísticas y ciudades, enlazando los días entre sí.

Por fin llegamos. Para poder acceder tienes que pagar 30$ por coche (si vais a visitar más parques nacionales, miraros la tarjeta anual, que son 80$) con los que te dan una tarjeta para poder moverte con el coche por las zonas delimitadas para vehículos.

Nuestro primer destino fue el hotel, donde fuimos a hacer el checking y organizar la mochila para salir a recorrerlo (el precio de la habitación de hotel no nos pareció excesivamente caro para la ubicación que tenía, fueron 130€).

Como teníamos un poco de hambre, cogimos el coche hasta el Visitor Center, donde fuimos a una de las tiendas que hay (no son tan caras como podrían ser), y nos cogimos unos sándwich y unas cervezas, que resultaron no serlo 😀 . Resulta que en todo el interior del Gran Cañón solo se vende alcohol en los restaurantes, y lo que nosotros habíamos comprado era “Root Beer”, o lo que como nosotros lo conocemos más, zarzaparrilla. El sabor aparte de no gustarnos, nos recordaba a un medicamento que tomábamos de pequeños.

Ciervo en el Visitor Center del Gran Cañón - Arizona
Ciervo en el Visitor Center del Gran Cañón – Arizona

Tras comer algo, comenzamos a conocer el Gran Cañón (os voy a ir diciendo las zonas en las que estuvimos y como llegamos, ya que no hay ninguna descripción importante al respecto, pero en las fotos podréis observar las vistas desde cada punto).

Nuestro primer mirador fue Mather Point, y una de las cosas que más nos gustó fue que no ves el cañón desde lejos y te vas acercando al borde, si no que el camino estaba un poco cuesta arriba, impidiéndonos verlo, así que cuando llegamos arriba, se nos apareció ante nosotros el gran abismo que forma el Gran Cañón del Colorado y pudimos comprobar esa maravilla que se ha ido creando poco a poco con el paso de los años.

Justo bordeando todo el cañón hay senderos que comunican unos miradores con otros, así que cogimos unos que salía hacia nuestra derecha y, tras andar unos quince minutos (por el camino podréis observar ardillas muy juguetonas) llegamos a Yavapai Point.

Tras contemplar las vistas que este mirador nos daba, decidimos poner rumbo a otro que estaba un poco más lejos, así que en Yavapai Point cogimos el autobús de la línea naranja (son gratuitos) hasta nuestro tercer mirador, Yaki Point.

Aprovechamos que teníamos que esperar a que volviese otro autobús (unos 15-20 minutos entre uno y otro) para sacar unas fotos y dar una pequeña vuelta. Ya se iba acercando la hora de que el sol se escondiese así que, cuando llegó el autobús, volvimos al Visitor Center donde habíamos dejado el coche y fuimos a aparcarlo al hotel.

Una vez aparcamos el coche fuimos a la parada de la línea roja, que se encontraba al lado, y fuimos a Hopi Point para poder ver uno de los mejores atardeceres que hemos visto hasta ahora. Cuando llegamos estaba lleno de gente así que, buscamos un sitio donde sentarnos tranquilamente a disfrutar de esa maravilla visual (llevaros alguna chaqueta o sudadera 😉 ).

Una vez que el sol se escondió, todo el mundo nos fundimos en un gran aplauso y salimos corriendo hacia la parada del autobús, ya que este solo circula hasta una hora más de la puesta de sol (comprueba aquí la hora de las puestas de sol en el Gran Cañón).

Cuando llegamos al hotel nos dimos una ducha y cogimos una cerveza de las que llevábamos en la nevera (no se pueden comprar, pero sí llevar) y nos fuimos a dar un paseo por la oscuridad que nos brindaba la noche del Gran Cañón a contemplar las estrellas y, tras terminar, fuimos a uno de los restaurantes de la zona a cenar y después, a la camita, que al día siguiente teníamos que coger un helicóptero 😀 .

Quinto día de nuestro road trip por tierras americanas. Este día nos despertamos en el Gran Cañón y, tras desayunar y recoger las maletas, pusimos rumbo hacia el helipuerto del Gran Cañón donde opera la empresa Papillon, que era con quien teníamos el vuelo.

El vuelo cuesta 219$ (189€) cada uno, aunque pueda parecer que es caro, es algo que recomiendo 100%, algo que solo vas a hacer una vez en la vida.

Teníamos el vuelo a las 9:35 am y teníamos que estar media hora antes para poder hacer el “checking” en la recepción. Una vez entregados todos los datos, fuimos a la sala de espera, donde te dan una tarjeta con un número de asiento, una pegatina para que te identifiquen tu vuelo y el típico salvavidas que dan en un avión, el cual nos tuvimos que poner a la cintura (abajo podéis ver cómo me quedaba 😀 ).

Con un poco de nervios, despegamos desde la pista de aterrizaje y fuimos deshaciendo el camino recorrido en coche hasta llegar de nuevo al Gran Cañón, mientras divisábamos un bosque extenso de lo que creíamos que eran pinos.

El recorrido entre las paredes del cañón la iniciamos aproximadamente por el mirador Hopi Point, lugar donde el día anterior estuvimos viendo el atardecer, y fuimos recorriéndolo hacia el este, dirección al penúltimo mirador del día anterior, Yaki Point.

El recorrido dura entre 25-30 minutos, en los que fuimos viendo lo que visitamos el día anterior, pero con otros ojos, otras sensaciones, entre nervios por lo que era montar en un helicóptero y asombro e ilusión por aquellas maravillosas vistas. Todo lo que veáis en las fotos, multiplicarlo por mil y entenderéis lo que os digo, y si no es bastante arriba os dejé el enlace a la web ;).

Tras aterrizar, como en muchas atracciónes turísticas, nos hicieron pasar por la tienda, donde caimos y compramos la foto que nos habían hecho antes de subir, de recuerdo.

“Disfruta de cada momento”.

Aquí tienes un listado con los hoteles de Tusayan (a 15 minutos del Gran Cañón), sólo tendrás que registrarte y seleccionar las fechas de tu viaje.

Aquí tienes el hotel en el que dormimos dentro del parque del Gran Cañón.

Información útil y guía PDF sobre el Gran Cañón en español.

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