Huesca – Belchite y Canfranc Día 2

Nuestro segundo día por tierras por aragonesas nos lo tomamos con un poco de calma, como teníamos la visita guiada de Belchite a las doce de la mañana. Nos levantamos a eso de las diez, bajamos a desayunar tranquilamente al bar del hotel y sobre las once salimos rumbo a el Pueblo Viejo de Belchite para comprobar los estragos de la Guerra Civil a la luz del día (aquí puedes comprar las entradas para la visita a Belchite).

Cartel de entrada - Viejo Belchite
Cartel de entrada – Viejo Belchite

La visita diurna, a diferencia con la nocturna, trata más sobre la historia del pueblo desde sus orígenes medievales hasta la época moderna, contando la convivencia de las tres culturas que habitaron el pueblo, hasta la Guerra Civil y las batallas del verano de 1937 y marzo de 1938, concluyendo en su abandono definitivo como pueblo habitado en 1954.

Calle desierta - Viejo Belchite
Calle desierta – Viejo Belchite

Comenzamos la visita a las doce en el arco de la Villa, desde donde nos cuentan que se apostaban los francotiradores ya que, desde este punto elevado, observaban toda la calle principal del pueblo.

 

Caminando por la calle principal nos fueron contando historias de los edificios que veíamos, como la del “Bar Sevilla” (si recordáis la entrada del día anterior, fuimos a cenar al “Bar Nueva Sevilla” y es que este bar se fundó después de la guerra por la misma familia que lo regentaba en el Pueblo Viejo Belchite aunque, en la actualidad, ya ha cambiado de familia), donde nos contaban que era un pequeño bar con una puerta trasera por donde entraban las “señoritas de vida alegre”.

Fuimos recorriendo los restos del pueblo mientras la guía nos contaba las historias (el recorrido es muy similar al de la visita nocturna, cambiando solo el contenido), hasta que nos detuvimos en una fachada antes de terminar, donde aún se pueden ver los restos de los disparos que se sucedieron en el pueblo.

 

Tras la visita guiada, fuimos a ver otro de los antiguos arcos de entrada que tenía el pueblo, el de San Roque. Para poder llegar, hay que salir del pueblo en dirección a la carretera A-222 y, desde ahí, sale un pequeño camino a la derecha donde se puede aparcar el coche para poder fotografiarlo.

 

Tras pasar por este arco pusimos rumbo a Aquilué, un pequeño pueblo de la provincia de Huesca donde nos quedaríamos durante una semana para conocer el pirineo aragonés.

Como era domingo y los supermercados estaban cerrados, tras llegar a la casa, hablar con la mujer que nos la alquilaba y dejar todas las maletas, nos fuimos a una gasolinera que había cerca a por algo de comer y ya, con la comida comprada, volvimos a la casa donde nos quedamos tranquilamente hasta las siete y media, momento en el que saldríamos dirección a Canfranc-Estación para ver el espectáculo de luces y sonidos que realizan.

Salimos hacia Canfranc-Estación y tras una hora de viaje, ya estábamos allí. Se puede aparcar sin problemas casi en la misma estación, y lo primero que vimos fue una inmensa mole de cemento y hormigón de 241 metros de longitud e iluminada con un juego de luces que van cambiando de colores.

 

Como llegamos un poco pronto, fuimos a la cafetería que hay justo enfrente para hacer tiempo y tomarnos una cerveza hasta las nueve que empezaba el espectáculo de luces y sonidos.

La representación de luces y sonidos nos cuenta la historia de la estación desde su construcción hasta los tiempos de hoy, donde se está intentando su restauración.

La construcción de la estación se terminó en julio de 1.928, y el motivo de su construcción fue la intención de unir España con Francia atravesando los Pirineos a través de Somport. En el año 1.931, un incendio destruyó parte de la cúpula y del interior, siendo durante la Guerra Civil, cuando su declive se haría más efectivo.

La estación estuvo controlada por el ejército franquista, con lo que para evitar la entrada de tropas francesas, decidieron tapiar el túnel que conectaba con el país vecino. Durante la Segunda Guerra Mundial, se cerró al tráfico de viajeros, siendo utilizada por los nazis para transportar wolframio que utilizaban para la construcción de los tanques y del oro que los nazis pagaban a la dictadura española a cambio.

En marzo de 1.970 se cerró definitivamente el tráfico internacional debido a que un tren descarriló en el puente de L’Estanguet, el cual quedó destruido.

Tras el espectáculo, como seguíamos sin comida, pasamos por el McDonald’s de Jaca a por la cena y nos fuimos a casa a cenar y a dormir.

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