País Vasco y Francia – Bermeo y Mundaka Día 12

Décimo segundo día por tierras vascas y a tan solo cuatro días de volver a Madrid, el viaje estaba llegando a su fin.

Este día fue, junto con el que estuvimos en Pasaia, de los peores que nos hizo, ya se sabe que el País Vasco tiene su clima propio, tan pronto te hace 30 grados como que te llueve y hace frio. Así que cogimos los chubasqueros, unos pantalones largos y nos pusimos rumbo a dos ciudades marcadas por el surf y la pesca, Mundaka y Bermeo.

excursion costa vasca

Nuestra primera parada fue en Bermeo, ciudad vizcaína a tan solo 40 minutos de Bilbao. Famosa por su tradición pesquera, los bermeotarras (así se llaman los lugareños) fueron durante siglos expertos pescadores balleneros, como demuestra su escudo, un barco pescando a una ballena.

Para aparcar nosotros lo hicimos cerca del Puerto Viejo, donde hay habilitado un parking. Este puerto, también conocido como “Portu Zahara” en Euskera (Puerto Viejo), es el lugar más pintoresco de Bermeo. Uno de los elementos más destacables del puerto, a parte de su largo dique, es la Fuente del Puerto Viejo, donde antiguamente tanto los bermeotarras como los pescadores que atracaban en el puerto, iban a por el agua dulce. En la actualidad, aun se pueden apreciar un poco los escudos de Bermeo y el del Señorío de Vizcaya.

También hay varias esculturas en la zona del Puerto Viejo, todas dedicadas al mar y a los pescadores, como “Olatua” (La Ola), una impresionante ola de acero de ocho metros. Otras esculturas que nos podemos encontrar son “Azken olatua, azken arnasa” (La última ola, el último suspiro) e “Itzulera” (El regreso).

La escultura “La última ola, el último suspiro” fue diseñada por un artista local en honor a la gente que ha muerto en el mar. Recuerda que el mar ha dado mucho a Bermeo pero también se lo ha quitado. La peor tragedia tuvo lugar 1912, cuando 143 pescadores murieron debido viento que los sorprendió a 70 km de la orilla.

Alejándonos del puerto y subiendo hacia la parte alta del pueblo, llegamos a la Plaza de Sabino Arana Goiri, donde se encuentra el Ayuntamiento de Bermeo y en frente la Iglesia de Santa María de la Asunción, separados en el centro por un kiosco de música.

Iglesia de Santa María de la Asunción - Bermeo
Iglesia de Santa María de la Asunción – Bermeo

La iglesia es la más nueva de Bermeo, terminada en el año 1.858, es uno de los mejores ejemplos de arquitectura neoclásica del País Vasco. Las columnas y la forma triangular de su fachada hacen que esta iglesia sea única, pareciendo más un templo romano o griego que una iglesia católica.

Continuamos subiendo un poco hasta llegar a la Puerta de San Juan, uno de los pocos elementos defensivos que aún se mantiene en pie de la muralla. Bajo el arco de la puerta se encuentra una huella de pie que según cuenta la leyenda pertenece a San Juan, que tras su desembarco en Bermeo, llegó de tres zancadas a San Juan de Gaztelugatxe, siendo esta, su primer pie de apoyo al empezar a andar.

De Bermeo partimos hacia uno de los pueblos más surferos de Vizcaya, Mundaka. A tan solo tres kilómetros de Bermeo y 37 de Bilbao, este pueblo es conocido por tener una de mejores olas a izquierdas (así denominan los surferos a las olas que rompen hacia la izquierda mirando a la orilla) con una longitud que puede alcanzar los 400 metros.

Aparcamos el coche en un parking que se encuentra al lado de la playa de Mundaka en el que hay bastantes plazas de aparcamiento e incluso unos baños públicos (“komuna” en euskera).

Debido al mal tiempo que hacía, no pudimos ver a ningún surfero disfrutar de las olas de Mundaka, aun así, estuvimos dando una vuelta por el pueblo e intentamos ir hasta la Ermita de Santa Catalina, situada en la punta del pueblo (tampoco penséis que es muy grande 😀 ).

Por el camino pasamos por dos de las tiendas más famosas de surf en el pueblo, Mundaka BC y Mundaka Surf Shop. Ambas tiendas ofrecen equipamiento para los surfistas así como exhibiciones y cursos de surf.

El recorrido lo hicimos pegado a la costa, a través de una zona arbolada, pasando por la iglesia de Santa María hasta llegar al puerto. Es la zona más pintoresca de todo Mundaka, rodeado de bares, restaurantes y casas de colores tradicionales. En los diques que conforman el puerto, los vecinos toman el sol cuando la temperatura lo permite en los meses de verano y, los niños y no tan niños, saltan al mar desde lo más alto.

Bordeamos el puerto dirección a la ermita, pero nuestra sorpresa fue que ya cuando estábamos llegando y enfilábamos el camino para subir la pequeña colina que nos separaba de ella, vimos que estaban montando el Mundaka Festival y no podíamos acceder ya que los caminos se encontraban dentro de la zona delimitada, así que continuamos hasta llegar a unos “miradores” desde donde pudimos descender hasta el nivel del mar y relajarnos con el romper de las olas y dar saltos de piedra en piedra.

También es posible disfrutar de las hermosas vistas de la Isla de Izaro, el monte Ogoño y el estuario, la zona más emblemática de la Reserva de la Biosfera del Urdaibai.

Tras hacer un poco el “cabra” entre las piedras, volvimos al coche para volver a Bilbao y, como estaba el día lluvioso, nos quedamos en casa “tranquilamente” para salir el día siguiente a conocer la capital vizcaína.

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