País Vasco y Francia – Hondarribia y Hendaya día 1

Comenzamos nuestro pequeño roadtrip por tierras francesas y vascas levantándonos a las tres de la mañana, ya que para llegar desde Madrid a Hondarribia, donde teníamos el camping en el que íbamos a pasar unos días, teníamos casi seis horas de viaje y cuando llegásemos, teníamos que montar las tiendas de campaña, así que preferimos salir temprano para hacerlo con la luz del sol.

El viaje fue tranquilo, sin coches por la hora y con buen tiempo, hasta llegar a Vitoria, donde ya empezaba a amanecer y se podían ver unas nubes negras de las que caían unos rayos que asustaban, desde lo lejos, nos recordaba a Mordor cuando Frodo va a tirar el anillo.

A Hondarribia llegamos sobre las nueve de la mañana, así que lo primero que hicimos fue ir al camping y hacer el checking y, como estaba lloviendo y no era plan de ponerse a montar las tiendas, nos bajamos al pueblo a desayunar.

El camping donde estuvimos es el Camping Jaizkibel, la verdad estaba muy bien, teníamos una parcelita para nosotros solos donde entraba nuestra tienda (con habitación y entrada), otra de tres personas (en este viaje nos fuimos con dos amigos más) y el coche.

Tras montar las tiendas, fuimos andando a conocer el casco viejo de Hondarribia, accediendo a las murallas a través de la Puerta de San Nicolás y llegando a la calle de mismo nombre.

Puerta a la calle San Nicolás de Hondarribia - Guipúzcoa
Puerta a la calle San Nicolás de Hondarribia – Guipúzcoa

Estuvimos dando un paseo por sus estrechas calles, con casas llenas de flores en las grandes balconadas, hasta llegar a la Plaza de Guipúzcoa, llena de soportales, con tiendas en la parte baja de las casas que aun mantienen las construcciones antiguas de grandes balcones y tejados.

Plaza de Guipúzcoa en Hondarribia - Guipúzcoa
Plaza de Guipúzcoa en Hondarribia – Guipúzcoa

Continuamos nuestro recorrido hasta llegar a la Plaza de Armas, donde se encuentra el Parador de Hondarribia, construido en el siglo X por el Rey Sancho II de Pamplona, aunque posteriormente, fue restaurado por Carlos V, pasando a llamarse el Castillo de Carlos V.

En uno de los laterales de esta majestuosa fortaleza, se pueden obtener unas vistas inmejorables de la desembocadura del río Bidasoa, el cual hace de frontera natural entre España y Francia, dejando a un lado Hondarribia y su barrio de la Marina, y en frente Hendaya, donde nos dirigíamos.

Para poder cruzar a Hendaya desde Hondarribia se puede hacer de dos maneras, o bien en coche o bien cogiendo un barco que cruza el río Bidasoa, nosotros optamos por la segunda, ya que así montábamos en un barquito 😀 (aquí os dejo la información del precio y horarios del barco).

Salimos del casco viejo por la puerta de Santa María y fuimos recorriendo todo lo que sería el paseo el marítimo hasta llegar al muelle, donde cogimos el barco y en tan solo 10 minutos ya estábamos en Hendaya. No estuvimos mucho, ya que lo que creíamos que iba a ser lo más importante para visitar lo haríamos el día siguiente, el Castillo Abbadia.

Comentar que el pueblo fue destruido por las tropas españolas en el año 1.793 en la guerra franco-española. Después de ese suceso, el pueblo fue reconstruido y se convirtió en el lugar de nacimiento del estilo arquitectónico neo-vasco.

El recorrido que hicimos fue ir a la playa de Ondarraitz (una de sus atracciones principales por su extensión de más de tres kilómetros de longitud, donde podemos ver a familias convivir con surfistas llegados de todo el mundo a coger las mejores olas), recorrer su casco viejo y contemplar la iglesia de San Vicente, en la plaza de la Republica, y el Gaztelu Zahar, frontón principal de la ciudad construido en 1.900.

Gaztelu Zahar (frontón) en Hendaya - Francia
Gaztelu Zahar (frontón) en Hendaya – Francia

Una cosa muy curiosa y que aprendimos este día (aparte de que cuando llegamos hacía 10º y llovía, y a las dos de la tarde hacía 30º y apretaba un sol de muerte) es que en Francia, aun siendo un país vecino, la hora de la comida es a la una de la tarde y nosotros llegamos al bar a las cuatro para comer… Así que, sin más, pedimos unas cervezas para matar un poco el gusanillo con unos frutos secos de tapa y pusimos rumbo al barco para volver a Hondarribia.

Una vez llegados a Hondarribia, volvimos a su casco viejo, exactamente a la Plaza de Guipúzcoa, donde la recepcionista del camping nos había dicho que había la fiesta de la sidra, y no nos la podíamos perder. En la plaza habían dispuesto unos diez barriles de sidra, uno de cada casa de la zona que la elabora y en donde, por tan solo cinco euros, nos daban un vaso el cual podíamos rellenar tantas veces como quisiésemos y un bocata.

Tras unos cuantos culines de sidra vasca, decidimos poner rumbo al camping, así que paramos a comprar algo de comer y de desayuno y continuamos. Pero nuestra sorpresa llego cuando estábamos en el camping e íbamos a cenar, vimos que habíamos comprado un montón de cosas para varios días, excepto la cena de ese día (la sidra tiene la culpa 😀 ), así que no nos quedó otra que pedir pizza. Y tras cenar, nos metimos en nuestras tiendas y hasta el día siguiente.

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